Prácticas

Biodiversidad como sinónimo de carnes de calidad 

La calidad mundialmente reconocida de las carnes argentinas reside en la tradición de alimentar los animales a campo y a base de pasto, algo que ahora se valora y premia en todo el mundo. En este contexto, la producción de carne de pastizal , es decir de un producto nutritivo, sano y “amigo” de la biodiversidad del pastizal natural es un opción interesante para el productor ganadero.

La carne vacuna producida sobre la base de pasturas de gramíneas posee un mayor valor nutricional - mayor contenido de Beta carotenos, ácidos linoleicos conjugados y ácidos grasos Omega 3, menor colesterol – y un menor contenido de bacterias (Escheria y Campylobacter). Pero además, si el forraje proviene de pastizales nativos en lugar de pasturas de especies exóticas, el impacto ambiental generado durante el proceso de producción será mucho menor. Y si estos pastizales sostienen a una especie en peligro de extinción, como el Venado de las Pampas o las aves de pastizal amenazadas, el sello de carne de pastizal podría tener alto impacto en el mercado y traducirse en mejores negocios.A nivel mundial, la calidad de un tipo de carne que aspire a obtener buenas ventas en el mercado depende también del cuidado de la biodiversidad.

El conocimiento es la mejor práctica

El conocimiento de las comunidades o tipos de pastizal y sus especies vegetales más comunes es uno de los primeros pasos. Saber que el Estado en que se encuentra el pastizal depende, en la mayoría de los casos, de su manejo previo trae sus beneficios. Será posible entender a los Estados Transitorios del pastizal, que es una pieza de información clave para su manejo y, en particular, para la selección de las técnicas a utilizar en su mejora.

Un diagnóstico rápido que incluya el reconocimiento de especies dominantes le permitirá saber en que Estado se encuentra su pastizal. El pastoreo continuo, método tradicional de uso ganadero del pastizal, ha deteriorado severamente la vegetación, la fauna y también los suelos de la región. Por este motivo es conveniente reconocer desde un principio cuales son las limitaciones del campo.

En los Sitios Piloto relevamos las unidades de vegetación (Cartografía Temática Agronómica- Mapas) y sobre dicha base se elabora un plan de trabajo, que incluye el cálculo de la carga ganadera que soporta cada potrero, y propuestas de manejo del pastizal.

En general, las buenas prácticas incluyen:

  • La rotación del pastoreo y ajuste de carga ganadera.
  • El enriquecimiento del pastizal con especies forrajeras y la fertilización estratégica.
  • El uso del fuego prescripto.
  • El manejo de excedentes hídricos.
  • El uso de clausuras con forma de franjas vegetadas.

Para mayor información acceda al Manual Buenas prácticas ganaderas para conservar la vida silvestre de las pampas.