¿Qué son los Pastizales?

Importancia Global de los Pastizales del Cono Sur

Los Pastizales del Cono Sur de Sudamérica constituyen uno de los pocos ecosistemas de praderas y sabanas templadas del mundo, y son reconocidos como una prioridad de conservación en el Neotrópico. Conocidos también como “pampas”, abarcan una superficie aproximada de 1 millón de kilómetros cuadrados, compartidos por cuatro países que integran el tratado del Mercosur: Paraguay, Uruguay, Brasil y la Argentina.

Estos pastizales del Cono Sur sudamericano comprenden en realidad 4 ecorregiones (WWF 2001): (a) “Pampa Semiárida”, (b) “Pampa Húmeda”, (c) “Sabana Mesopotámica” (d) “Sabana Uruguayense” (que en Brasil suelen llamarse “Campos Sulinos”).

Estas ecorregiones no respetan límites políticos y están estrechamente relacionadas en términos biogeográficos, económicos y sociales.

La mayor proporción de los pastizales se encuentra en la Argentina (60%), con Uruguay y Brasil compartiendo proporciones similares (18% y 18% respectivamente) y el remanente 4% corresponde al Paraguay.

Mapa Alianza

La región posee una notable diversidad biológica (particularmente notoria en especies vegetales, muchas de ellas con valor económico para la humanidad. Por ejemplo, se han detectado 1.600 especies de plantas vasculares (374 gramíneas o pastos) en las pampas argentinas, 2.500 (400 gramíneas) en los pastizales uruguayos y 3.000 (400 gramíneas) en los Campos Sulinos del Brasil.

La diversidad de vertebrados es también elevada. Por ejemplo, 69 especies de mamíferos (pertenecientes a 17 familias y 19 géneros),  211 aves, 31 reptiles, 23 anfibios y 49 especies de peces de aguas continentales, fueron registradas en las pampas argentinas. Así como también de profundas raíces culturales, reunidas en la figura del “gaucho” (hombre ligado a la tradicional actividad ganadera de las pampas).

Contexto Regional

La Pastizales del Cono Sur sostienen también una población humana de 35 millones de habitantes, lo que representa una densidad poblacional aproximada de 35 habitantes por km2 (superior a la media de cada uno de estos países). Sin embargo, la población rural es muy inferior, puesto que grandes ciudades como Porto Alegre, Buenos Aires, Montevideo y Rosario, albergan más del 55% de la población, y otro 30% se distribuye en ciudades con más de 30,000 habitantes.

Las áreas más ricas y económicamente activas de la región se hallan en el Centro-Sur de la región, siempre vinculadas a los suelos más aptos para el desarrollo agrícola, mientras que las más pobres y marginales se hallan hacia el norte, donde la actividad preponderante es la ganadería extensiva, toda vez que la presencia de humedales o afloramientos rocosos condiciona el desarrollo agrícola.

Esto último demuestra la gran relación existente entre los aspectos socioeconómicos y la conservación de la biodiversidad, ya que el desarrollo agrícola de esta región ocurre básicamente reemplazando a los pastizales naturales por sistemas intensivos de cultivo, y por ende afectando a la biodiversidad.

Por otra parte, se estima que un 60% de los suelos de la región sufren procesos de erosión activa. Entre 1970 y 1999, la región habría perdido 23 millones de toneladas de nutrientes: 45,6% asignables al cultivo de soja, 28% al de trigo y 26% al de maíz.

Los gobiernos de la región han demostrado débiles políticas de Estado, escasa iniciativa y precarios instrumentos para ejercer la conservación de la biodiversidad en los pastizales naturales remanentes, y como consecuencia de ello, las áreas naturales protegidas no alcanzan a cubrir el 2% de su superficie. Por otra parte, existe escaso margen para un mayor desarrollo futuro, debido a que más del 95% de las tierras se encuentran en manos privadas y dedicadas a la producción.

Sin embargo desde el Proyecto de Alianzas para los Pastizales del Cono Sur procuramos una estrategia articulada con los diversos sectores gubernamentales y no gubernamentales, para alcanzar un desarrollo agropecuario y forestal sustentable y conjuntamente promover el desarrollo social, el crecimiento económico y la conservación de la naturaleza, junto con sus bienes y servicios ambientales.

Para ello es necesario impulsar políticas, proyectos y acciones coordinadas para superar esos desafíos y para capitalizar las oportunidades planteadas. La planificación e instrumentación de estas políticas, proyectos y acciones deberá responder a procesos plurales y participativos que aseguren transparencia, representatividad y viabilidad de las acciones que se propongan.

Existen 10 razones para la conservación de los pastizales nativos:

  1. 1. Conforman uno de los más importantes biomas de praderas templadas a nivel mundial.
  2. 2. Ciertas especies sólo sobrevivirán si una porción importante de pastizales en conservada.
  3. 3. La ganadería extensiva y natural depende del buen estado de las pasturas naturales.
  4. 4. El paisaje de las pampas está asociado a un tipo cultural humano que se formó aquí mismo.
  5. 5. Los pastizales bien conservados constituyen una reserva estratégica  de suelos.
  6. 6. Toneladas de carbono se encuentran “secuestradas” en suelos y raíces, pero son liberadas a la atmósfera cuando los pastizales son remplazados o deteriorados.
  7. 7. Los pastizales siguen disminuyendo de manera alarmante debido al cambio de uso de la tierra.
  8. 8. Los pastizales bien manejados son capaces de ofrecer una renta comparable a los cultivos, pero además más estable y previsible.
  9. 9. Los pastizales proveen resistencia y capacidad de ajuste al cambio climático global.
  10. 10. Los pastizales naturales preservan el agua, purifican el aire y nos ofrecen un paisaje que las personas aprecian y aun pagan por ver.